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Flujo de energía en los ecosistemas

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Todos los seres vivos requieren de energía para realizar sus diferentes procesos y actividades vitales; sin embargo, se diferencian en el modo en que la incorporan a su organismo.


Los autótrofos pueden sintetizar sus nutrientes a partir de la energía solar, los denominados fotosintetizadores, o a partir de minerales, los quimiosintetizadores. A los organismos autótrofos también se les denomina productores, porque son los únicos que pueden ingresar energía a los diferentes ecosistemas, sintetizando la materia orgánica necesaria para otros seres vivos utilizando moléculas inorgánicas como el CO2 y el H2O, esenciales para que se lleve a cabo la fotosíntesis, e incorporando indirectamente otras moléculas inorgánicas que se utilizan en la fabricación de proteínas o aminoácidos, como el fósforo (P) y el nitrógeno (N).
Flujo de energía en los ecosistemas
Diversidad trófica de los grupos de seres vivos
Por el contrario, los organismos heterótrofos o consumidores necesariamente deben obtener los nutrientes y la energía por medio de la ingesta de alimentos. Por ejemplo, son heterótrofos los animales, los hongos, algunos protozoos y las bacterias, así como un reducido número de plantas, llamadas "carnívoras o insectívoras", porque secretan enzimas sobre sus presas, que son generalmente pequeños insectos y protozoos, para luego absorber sus nutrientes, proceso complementario a la fotosíntesis, por esto también son consideradas autótrofas.

En la fotosíntesis se usa la energía solar principalmente para sintetizar glucosa, pero también para la producción indirecta de otras moléculas orgánicas, como proteínas y lípidos. Al ingerir alimentos, los seres vivos transmiten esta energía a través de las cadenas y redes tróficas hacia los consumidores herbívoros, carnívoros y detritívoros o descomponedores, en un proceso conocido como flujo de energía.


La energía incorporada por los seres vivos va decreciendo cuando pasa desde un eslabón a otro de las cadenas tróficas, pues aproximadamente el 80% y el 90% de esta energía es liberada al medioambiente en forma de calor, siguiendo un trayecto acíclico. Al contrario, la materia circula entre el medio biótico y abiótico y, por lo tanto, esta sigue un trayecto cíclico, es decir, es utilizada por los seres vivos para que lleven a cabo sus funciones vitales y es devuelta al medioambiente para que pueda reutilizarse.
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