Buscar este blog

Cargando...

Flujo de Energía en la Naturaleza

.
Desde un punto de vista general, todo requiere energía. Por ejemplo, un automóvil utiliza la energía de la gasolina para moverse, una lámpara requiere de energía eléctrica para encender y en una estufa se emplea la energía de la leña, para generar calor. Todos los seres vivos requieren energía para llevar a cabo sus procesos y actividades vitales, como respirar, crecer, moverse y reproducirse. Pero ¿qué es la energía?


La energía se define como la capacidad de efectuar trabajo, es decir, la capacidad de los cuerpos de realizar una fuerza provocando desplazamiento, como levantar un objeto o caminar. Existen básicamente dos tipos de energía:
  • Energía cinética, asociada al movimiento de los cuerpos; por ejemplo, en una maratón el competidor que se desplaza a una mayor velocidad presenta mayor energía cinética.
  • Energía potencial, almacenada en los cuerpos; por ejemplo, la energía contenida en los músculos de un depredador que está a punto de saltar sobre su presa.

La gran mayoría de los seres vivos obtienen la energía química (potencial) a través de la ingesta de alimentos. Los animales carnívoros y los carroñeros obtienen energía al alimentarse de otros animales, mientras que los herbívoros lo hacen al alimentarse de las diferentes estructuras de las plantas, como hojas, frutos o raíces. Todos estos seres vivos, que no elaboran sus propios nutrientes, se conocen como organismos heterótrofos (hetero: distinto; troros: alimento) o consumidores, y necesariamente deben obtener la energía por medio de la alimentación.

Por su parte, los organismos autótrofos (auto: por sí mismo; troto»: alimento) son aquellos que tienen la capacidad de sintetizar los nutrientes necesarios y así obtener energía para sus procesos vitales, a partir de una fuente de energía externa. También se les conoce como productores, porque son los únicos organismos que pueden incorporar energía a los diferentes ecosistemas, terrestres o acuáticos, y entregarla a los demás seres vivos a través de las cadenas y tramas tróficas.

La incorporación y transformación de energía que llevan a cabo los autótrofos puede ocurrir por medio de dos diferentes procesos: la quimiosíntesis y la fotosíntesis.

La quimiosíntesis es realizada por bacterias que viven en el fondo de los océanos, donde no llega la luz del Sol. Estas bacterias quimiosintéticas utilizan como fuente de energía los minerales y otros compuestos abundantes en estos ambientes, conocidos como fuentes hidrotermales. Esta particular forma de incorporación de energía permite la mantención y supervivencia de un gran número de organismos que habitan los ecosistemas hidrotermales del fondo marino y que no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

La fotosíntesis es realizada por las plantas verdes, las algas y las cianobacterias. En este proceso, se utiliza la luz del Sol como fuente de energía para sintetizar nutrientes. La fotosíntesis es la principal fuente de incorporación de energía al planeta y son muchos los ecosistemas, terrestres y acuáticos, que dependen directa o indirectamente de esta forma de incorporación de energía.


Una vez que los productores quimioautótrofos o fotoautótrofos han incorporado la energía, desde fuentes minerales o de la luz solar, respectivamente, esta queda disponible para el resto de los seres vivos (heterótrofos). La energía es propagada a través de las cadenas y tramas tróficas hacia los consumidores herbívoros, carnívoros y finalmente a los detritívoros u organismos descomponedores. En este proceso, que se conoce como flujo de energía, la cantidad de energía disponible va disminuyendo de un nivel a otro y parte de ella es difundida al ambiente en forma de calor.
Flujo de energía en la naturaleza

.